Obra de teatro para niños: los músicos improvisados

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Los músicos improvisados

(Dramatización de Los músicos de Brema, de Andersen.)

Personajes
Narrador.
Burro.
Perro.Gallo.
Capitán de ladrones.
Ladrones.

NARRADOR.-   Había una vez un burro. Era un burro muy viejecillo. Se había pasado muchos años transportando sacos de trigo al molino. Y estaba tan cansado, tan cansado, que no podía trabajar. Su amo pensó que lo mejor era venderlo a los gitanos que lo llevarían de un lado para otro, y tal vez acabarían abandonándolo. Pero el burro se dio cuenta de los proyectos de su amo y se escapó.

Cuando ya llevaba un buen rato caminando, se encontró con un perro de caza echado en el camino.

BURRO.-   ¡Qué cansado estás, perro! Habrás corrido mucho, ¿verdad?

PERRO.-   (Respirando fatigosamente.) ¡Claro! Mi amo quería matarme. Y todo porque soy viejo y ya no sirvo para cazar. Pero yo me he escapado de casa. Y ahora no sé de dónde sacaré comida, ni dónde dormiré abrigado.

BURRO.-   No te preocupes. ¿Por qué no te vienes conmigo a la ciudad?

PERRO.-   ¿Y qué haremos allí?

BURRO.-   (Pensando.) Pues podemos hacernos músicos... y tocar en las fiestas. A lo mejor tenemos éxito ¿no?

PERRO.-   ¿Músicos?

BURRO.-   Sí. Yo tocaré el laúd, y tú... los timbales.

NARRADOR.-   Y el perro, después de pensarlo un poco, se animó y se fue con el burro. Al poco rato se encontraron con un gato.

BURRO.-   ¿Qué te pasa, minino, que estás tan triste? ¿Ya no te crecen los bigotes?

GATO.-   ¡No estoy para bromas! Como soy viejo y ya no puedo atrapar ratones, me quedo mucho rato... guardando el fogón.

PERRO.-   (Riendo.) Y muy calentito, ¿no?

GATO.-   Claro, ¿acaso no lo tengo merecido? Pero mi ama quería ahogarme. Por eso me he escapado.

BURRO.-   Y ¿adónde vas?

GATO.-   Pues, no sé, por ahí...

BURRO.-   Vente a la ciudad con nosotros. Queremos formar un conjunto. Tú podrías tocar los platillos...

NARRADOR.-   Y también al gato le gustó la idea y se marchó con ellos. Pero al pasar junto a una granja...

GALLO.-   (Como loco.) ¡Quiquiriquí, quiquiriquí, quiquiriquí...!

-173-

BURRO.-   ¿Por qué chillas así, gallo?

GALLO.-   Porque nadie me quiere. ¡Quiquiriquí, quiquiriquí! Antes les gustaba que les anunciara el tiempo. Y que los despertara por la mañana. ¡Quiquiriquí! Pero ahora, como soy viejo, he oído a la señora que le decía a la cocinera que me desplume para el arroz de mañana. ¡Tienen invitados! ¡Quiquiriquí, quiquiriquí!

GATO.-   ¡Deja de chillar! Huye, gallo, huye sin decir nada.

BURRO.-   Eso, eso. Y vente con nosotros a la ciudad. No seas tonto. Tú tienes buena voz. Serás el vocalista de nuestro conjunto.

NARRADOR.-   Y también al gallo le pareció bien lo que decía el burro. Y se marchó con ellos. Y anda que andarás, se les hizo de noche. Y como todo se puso muy oscuro... (Todos se ponen como en consejo para deliberar. Para ello cada animal hace su propia voz muy suavemente, armando entre todos como un murmullo más que un guirigay.) Y, tras ponerse de acuerdo, decidieron quedarse en el bosque hasta que amaneciera de nuevo...

BURRO.-   Perro, tú conmigo debajo de este árbol.

GATO.-   Yo me subo al árbol para vigilar con un ojo abierto toda la noche.

GALLO.-   Yo me voy contigo. Si ves algún peligro me lo dices, y yo avisaré con un grito de los míos.

GATO.-   Tú duerme tranquilo, yo te tocaré con la pata, para despertarte.

GALLO.-   Pero sin arañar, ¿eh?

NARRADOR.-   Y empezaron a dormir. (Se oye un viento suave.)

GATO.-   (Al GALLO despertándolo sigilosamente.) A lo lejos veo... veo una lucecita.

GALLO.-   (Mirando a lo lejos.) Quizá sea alguna casa. ¿Qué te parece, amigo burro?

BURRO.-   Debemos ir a ver lo que es. Y si es una casa   -174-   nos quedamos en ella. Aquí estamos muy incómodos. ¿No te parece, amigo perro?

PERRO.-   (Desperezándose.) Muy buena idea. (Bostezando.) A lo mejor hay comida.

NARRADOR.-   Y echaron a andar atraídos por la luz hasta que llegaron a una hermosa casa. El burro se acercó a mirar por la ventana.

GALLO.-   ¿Qué ves, compañero?

BURRO.-   ¡Madre mía, qué burrada! Veo una mesa llena de comida. Y a unos individuos que se están dando un banquetazo.

GALLO.-   Déjame ver. ¡Son ladrones!

PERRO.-   ¿Ladrones?

GALLO.-   Sí. ¿No ves que comen de pie, porque tienen prisa?

PERRO.-   ¡Yo tengo hambre! ¿Qué hacemos?

GATO.-   (Reposado.) Pensar.

PERRO.-   (Sorprendido.) ¿Pensar? Eso es una perrería. ¡Comer!

GATO.-   Pensar para ver cómo podemos comer.

BURRO.-   ¡Genial, camarada! Pensemos todos juntos.

NARRADOR.-   Y los cuatro se pusieron a pensar. (Los cuatro se ponen como pensativos, separándose y juntándose varias veces. Cuando se separan van cavilando. Cuando se juntan van precipitados como si fueran a decir algo, y al encontrarse regresan a su antigua posición como desengañados. Se repite el juego. Al final el GALLO susurra algo al oído del GATO. Este se sonríe y se lo comunica al PERRO y se repite el juego con el BURRO. A una señal del perro empiezan todos a la vez con gran alboroto:)

GATO.-   ¡Miau, miau! ¡Miau, miau!

PERRO.-   ¡Bup! ¡Bup! ¡Guau! ¡Guau!

GALLO.-   ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!

BURRO.-   ¡Uhá! ¡Uhá! ¡Uhá! ¡Uhá!

(Los ladrones salen escapados gritando: «¡Fantasmas! ¡Fantasmas! Y los cuatro animales entran en la casa.)

-175-

NARRADOR.-   Y los cuatro animales se sentaron a la mesa y tranquilamente... (Música alegre.) ...Pero después de haber despachado la espléndida cena...

BURRO.-   (Saliendo.) Ahora que nuestras panzas están llenas, busquemos un lugar tranquilo para dormir. ¡Uhá! Aquí detrás hay un montón de paja muy blandito...

PERRO.-   Yo me pondré detrás de la puerta...

GALLO.-   Y yo me subiré a esta viga.

GATO.-   Y yo me enroscaré como un ovillo junto al fuego. (Al PERRO.) Chucho, apaga la luz. (Oscuro. Música suave. Y, pronto, ronquidos de los animales.)

NARRADOR.-   Pero los ladrones seguían acechando desde el bosque. Y cuando se dieron cuenta de que no había luz en la casa...

CAPITÁN.-   (Apareciendo de puntillas seguido por los otros.) ¡Qué tontos hemos sido! Nos hemos asustado sin razón. (Sigilosamente.) Parece que los fantasmas se han ido.   (Al LADRÓN 1.º) Acércate a ver qué pasa.

LADRÓN 1.º.-   (Adelanta hacia la izquierda tanteando con las manos.) No se ve nada. Pero no tengo miedo. (Temblando.) Encenderé un candil en esta brasa de aquí. (Acerca el candil al GATO.)

GATO.-   (Arañando.) ¡Miau, miau, miau!

LADRÓN 1.º.-   ¡Esta brasa se mueve! ¡Ay! ¡Ay! ¡Y araña!

GATO.-   ¡Fffffffff! ¡Ffffffff!

LADRÓN 1.º.-   (Yendo hacia la puerta.) ¡Me voy! (Tropieza con el PERRO que le arrea un mordisco.) ¡Mi pierna! ¡Ay! ¡Mi pierna! ¡Me han mordido!

PERRO.-   (Acosando y mordiendo.) ¡Guau, guau! ¡Bup, bup!

LADRÓN 1.º.-   Y ahora otro tropiezo. (Va hacia el BURRO.) Me iré por aquí, aunque sea cojeando.

BURRO.-   (Empieza a dar coces.) ¡Uhá, uhá!

LADRÓN 1.º.-   -¡Y éste me ataca por la espalda! (Se va hacia los otros ladrones.) ¡Ay, me ahogo! (Explica al LADRÓN 2.º y al CAPITÁN.) Primero un fantasma me ha   -176-   arañado. Y luego otro fantasma me ha clavado un cuchillo. (Señala hacia el otro lado.) ¡Y luego un fantasma negro muy grande me ha golpeado!

LADRÓN 2.º.-   ¿Con un garrote?

LADRÓN 1.º.-   ¡Con un garrote! ¡Y varias veces!

GALLO.-   ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!

LADRÓN 1.º.-   ¡Y ahora se ve que el dueño se ha despertado!

GALLO.-   ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!

LADRÓN 1.º.-   ¿No oís cómo dice: «Traédmelo aquí»?

CAPITÁN.-   «Traédmelo aquí».

LADRÓN 2.º.-   ¡Aquí, aquí!

GALLO.-   ¡Quiquiriquíiiii!

CAPITÁN.-   ¡Huyamos! ¡Huyamos todos!

LADRÓN 1.º.-   ¡Huyamos! ¡Salvemos la vida!

LADRÓN 2.º.-   Eso, eso. Por lo menos la vida.

GALLO.-   ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!

NARRADOR.-   Y así fue cómo los músicos se quedaron tranquilos y solos en la casa. Y empezaron a ensayar para dar su primer concierto en la ciudad. (Se colocan el GALLO, el GATO y el PERRO en disposición de cantar. El BURRO, batuta en mano, frente a ellos, como director de orquesta o de coro. Empiezan como si afinaran. Suave.)

GALLO.-   ¡Qui...quí!

GATO.-   ¡Miau, miauuuuu!

PERRO.-   ¡Buuuuup, buuuup! (Quedan todos en silencio pendientes del BURRO.)

BURRO.-     (Da dos golpecitos con la batuta.) ¡Ya!

TODOS.-

(Cantan.)

Ouiquiriquí, bup bup, miau miau.

Quiquiriquí, bup bup, miau miau.

No está nada mal

esto para empezar.

-177-

BURRO.-

(Canta.)

Ni tampoco bien.

Desafina el bup bup.

GATO.-   (Riendo.) ¡Fffffffff! ¡Ffffffff!

TODOS.-

(Cantan.)

Quiquiriquí, bup bup, miau miau.

Quiquiriquí, bup bup, miau miau.

Vaya algarabía

que vamos a armar.

BURRO.-

(Canta.)

Aún no sale bien

Desafina el miau miau.

PERRO.-   (Con satisfacción, por lo bajo.) ¡Guau guau!

TODOS.-

(Cantan recelosos.)

Quiquiriquí, bup bup, miau miau.

Quiquiriquí, bup bup, miau miau.

(Los dos versos siguientes los cantan a boca cerrada sin palabras, como escamados.)

BURRO.-

(Canta.)

Ahora sí que afina

el coro animal.

(Rebuznando.)

¡Uhá! ¡Así! ¡Así! ¡Así!

(Cogidos de la mano y al compás de la música danzan todos, animales y ladrones, con guiños y movimientos graciosos.)

FIN

Notas para la puesta en escena

1. El movimiento escénico convencional de derecha a izquierda del espectador tiene que permitir la sensación de distancia sobre todo entre el grupo de los animales y el de los ladrones.

2. La creación de distintos espacios en el mismo escenario puede lograrse con la presencia de otros niños   -178-   que actúan como pajes y hagan las funciones de árboles o de los elementos indispensables de la casa. Estos toques ambientales pueden lograrse bien por las posiciones plásticas de los cuerpos de los pajes, bien por estas posiciones reforzadas con elementos escenográficos o de utilería.

3. Debe cuidarse el buen gusto ajustando bien los sonidos onomatopéyicos y la música, así como el canto y la danza finales.

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