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30/11/2009

Adivinanzas para niños con respuesta

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 Adivinanzas para niños con respuestas


Brama y brama como el toro
y relumbra como el oro.
R.: El trueno y el relámpago.


En una calle muy limpia
anda una dama a un compás,
que camina pa delante
con los ojos para tras.
R.: La tijera.


Salgo de la sala,
voy a la cocina,
meneando la cola,
como una gallina.
R.: La escoba.


Vuela sin alas,
silba sin boca,
pega sin manos,
y no se lo toca.
R.: El viento.


Pampas blancas,
semillas negras,
cinco toros
y una ternera.
R.: La manos, la lapicera, el papel y la escritura.


Te la digo
y no me entiendes,
te la repito
y no me comprendes,
R.: La tela.


Hermanos son,
uno va a misa
y el otro no.
R.: El vino y el vinagre.


Soy animal que viajo:
de mañana a cuatro pies,
a mediodía con dos
y por la tarde con tres.
R.: El hombre.


Horquetìn, horquetìn,
a cada paso hace chilìn.
R.: La espuela.

Una pregunta tan fácil
sabiéndola preguntar:
¿qué planta se va a regar
cuándo la van a cortar?
R.: La barba.


Redondo, redondo,
no tiene tapa
ni tiene fondo.
R.: El anillo.


Una vieja corcoveta
tuvo un hijo enredador,
unas hijas buenas mozas
y un nieto predicador.
R.: La viña


Oro no es,
plata no es,
abrí la cortina,
sabrás lo que es.
R.: El plátano.


Blanco, barranco
pantalón blanco.
R.: El avestruz.


Un cercado
bien arado
donde la reja
no ha entrado.
R.: El tejado.

Unas regaderas
más grandes que el sol
con que riega el campo
Dios nuestro Señor.
R: Las nubes.

Barba tiene,
hombre no es,
olas hace,
río no es.
R.: El trigo.



Vestidos de blanco y negro
venían dos caballeros,
uno al otro se decía,
yo primero-yo primero.
R.: Los pies.

Blanca en mi nacimiento,
morada en mi vivir,
y me voy poniendo negra
cuando me voy a morir.
R.: La mora.


Randa que randa
randadorita,
teje que teje
tejedorita
R.: La araña.


.
Primero fue blanca,
después verde fuí;
cuando fue dorada,
¡Ay, pobre de mi!
R.: La naranja.


¿Que será un animalito:
cuando más come,
más flaco se pone?
R.: El cuchillo.

Tira el hilito,
y grita el pajarito.
R.: La campana.


Yo vi cien damas hermosas
en un momento nacer,
ponerse como una rosa
y en seguida perecer.
R.: Las chispas.


Una yegüita mora
con riendas en la cola.
R.: La aguja.


Con el piquito
picotea
y con el rabito
tironea.
R.: La aguja.



Cuando me siento, me estiro,
cuando me paro, me encojo;
entro al fuego y no me quemo,
entro al agua y no me mojo.
R.: La sombra.


De nada sirvo de día;
de noche sirvo bastante;
como siempre doy trabajo,
me cortan a cada instante.
R.: El pabilo.


Te digo y te repito
que si no adivinas,
no vales un pito.
R.: El té


Tengo la cabeza dura
me sostengo sobre un pie
y soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
R.: El clavo.



En la punta de una barranca,
hay cinco niñas con gorras blancas.
R.: Las uñas.


Una dama muy delgada
y de palidez mortal,
que se alegra y se reanima
cuando la van a quemar.
R.: La vela.


Siempre quietas,
siempre inquietas,
durmiendo de día,
de noche despiertas.
R.: Las estrellas.
Mi padre tiene un dinero
que no lo puede contar,
mi madre tiene una sábana
que no la puede doblar,
mi hermano tiene un espejo
que no se puede mirar.
R.: Las estrellas, el cielo y el sol.


En blanco pañal nací
en verde me transformé,
fue tanto mi sufrimiento
que amarillo me quedé.
R.: El limón


Chiquitito
como ratón,
guarda la casa
como león.
R.: El candado.
Fuí al mercado
compré un negrito;
y ya en mi casa,
es coloradito.
R.: El carbón.
Es su madre tartamuda
y su padre un buen cantor;
tiene su vestido blanco,
y amarillo el corazón.
R.: El huevo.
Mas largo que un pino,
pesa menos que un comino.
R.: El humo.

Entre muralla y muralla,
hay una flor colorada;
llueva o no llueva,
siempre está mojada.
R.: La lengua.


En Salta estaba,
aquí estaba
y siempre estaba.
R.: La taba.

Oro no es,
plata no es,
abrí la cajita
y verás lo que es.
R.: La nuez.


En el campo me crié,
dando voces como loca,
me ataron de pies y manos
para quitarme la ropa.
R.: La oveja.


Ovillejo, ovillejo,
cara de indio viejo.
R.: El quirquincho.


Entra cantando,
sale llorando.
R.: El balde.



Tengo cabeza redonda
sin narìz, ojos, ni frente,
y mí cuerpo se compone
tan solo de blancos dientes.
R.: El ajo.


Salta y Salta
y la colita le falta.
R.: El sapo.



Todos me pisan a mí;
yo no piso a nadie;
todos preguntan de mí,
yo no pregunto de nadie.
R.: El camino.



Dos niñas a la par,
que no se pueden mirar.
R.: Los ojos.
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